Breve biografía
Padre Émilien Tardif, m.s.c.
Breve biografía del padre Émilien Tardif, m.s.c. (extracto de la revista Rayo de Luz, junio de 2007, n.º 76, p. 1, Dario Taveras, m.s.c., traducido por Yves Rancourt, pbro.)
El padre Émilien Tardif es el noveno hijo (el séptimo vivo) de una familia de catorce hijos. El día de su nacimiento, en la casa se esperaba lo peor: que muriera la madre y que muriera el niño. Por ese motivo, en esa ocasión estuvieron presentes dos médicos y también el párroco. Según el médico, su madre, la señora Anna, ya no podía dar a luz. Le habían aconsejado que no tuviera más hijos. Tras este consejo, ella habría dicho: «Mejor morir en estado de gracia que morir en estado de pecado. Prefiero sacrificarme y dar a luz al niño».
Gracias a Dios, todo salió bien; después del nacimiento de Émilien vendrían otros cinco hijos. Cuatro hijos de la familia entrarán en la vida religiosa. En 1941, el padre Émilien entra en el seminario de los misioneros del Sagrado Corazón, movido por una sólida vocación cristiana que se refleja en su carta. Émilien escribe el 3 de julio de 1952 al provincial: «Deseo sinceramente, Padre, consagrame a Dios en la congregación de los misioneros del Sagrado Corazón para servir como religioso y como sacerdote. Después de pedir la luz del Espíritu Santo y de haber reflexionado largamente, pido, Reverendo Padre, la admisión a los votos perpetuos. Mi confesor me aconseja seguir esta vocación y es mi vivo deseo».
Es ordenado el 24 de junio de 1955. El 8 de diciembre del mismo año escribe otra carta: «Se dice en la historia de los orígenes de nuestra congregación que la fiesta de la Inmaculada es un día favorable para obtener una gran gracia de Dios. Me parece que es una ocasión propicia para pedirle a usted, que es el representante de Dios, esto: me gustaría ir a ejercer mi apostolado como misionero a Santo Domingo. La razón de mi elección es la gran pobreza de la gente de allí, privada de los sacramentos, y también porque allí podría hacer fructificar mejor los pocos talentos que Dios me ha dado. Encomiendo esta petición a Nuestra Señora del Sagrado Corazón».
La devoción al Sagrado Corazón
Nuestra Señora del Sagrado Corazón
El padre Émilien, como en muchas ocasiones de su vida, recibió una respuesta positiva. Llegó el 16 de septiembre de 1956. El padre Émilien supo unir la espiritualidad del Sagrado Corazón y el ardor misionero a la nueva evangelización. Hizo de la devoción al Sagrado Corazón su espiritualidad, su vida, y del amor misericordioso su predicación, presentando un Jesús Vivo, esforzándose por hacer saber a los pobres de este mundo que son amados de Dios, y ello especialmente a los enfermos, libres de toda clase de enfermedades. ¡Cuántas personas recibieron esta invitación de Émilien: «En nombre de Jesucristo, levántate y camina»!
Llevó equipajes ligeros por los caminos del mundo. Fue un buen administrador de los dones del Señor. Sus colaboradores más cercanos se admiraban de su audacia y de su valor para lanzar obras hacia adelante. Nos repetía esta frase, frase del fundador de su congregación: «Cuando Dios quiere una obra, los obstáculos vienen con ella. No hay que sorprenderse de nada; entonces, atrevámonos con tanta perseverancia como las adversidades se presenten». El padre Émilien nos dice a todos: «No tengan miedo. ¿No se venden dos gorriones por una moneda? Y ninguno de ellos caerá al suelo sin que lo sepa vuestro Padre. Por tanto, no teman: ustedes valen más que todos los gorriones del mundo». Mateo 10, 28-31.
P. Dario Taveras, m.s.c.
Nota: el padre Émilien Tardif falleció en San Antonio de Arredondo, Córdoba, Argentina, el 8 de junio de 1999; al día siguiente comenzaba un retiro para sacerdotes.
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