Padre Émilien Tardif, nacido en St-Zacharie

Padre Émilien Tardif, nacido en St-Zacharie: hombre de Dios, en camino hacia la beatificación. Ya hace casi ocho años que falleció el padre Émilien Tardif, y su memoria sigue muy presente en el pueblo dominicano. Un grupo de peregrinos de todo Canadá fue en visita a Santo Domingo, a la escuela de evangelización Juan Pablo II. 20 de abril de 2007.

Proyecto de esta escuela de evangelización

Esta escuela de los Siervos del Cristo Vivo es una comunidad laica fundada en 1982, de la que el padre es cofundador con Maria Sangiovanni y el diácono Evaristo Guzmán. Se añadió una gran capilla al proyecto de esta escuela de evangelización, en la que se depositarán los restos del padre Émilien el 8 de junio, en su aniversario de fallecimiento. La traslación es el comienzo de una investigación canónica de la Iglesia sobre las virtudes del padre Émilien; esta etapa se llama “venerabilidad”, etapa importante de la Iglesia antes de la beatificación.

Para ello se hará la traslación de los restos del padre Émilien, que se encuentran actualmente en el panteón de los Misioneros del Sagrado Corazón, en el cementerio municipal “Jesús está Vivo”, en Santiago, segunda gran ciudad de la República Dominicana, donde fue misionero durante más de 40 años. Sus restos serán venerados eventualmente un día en Santiago, para ser transportados a la cripta de la gran capilla de la escuela internacional Juan Pablo II, su último proyecto; esto, al día siguiente, el 9 de junio, para estar en una tumba para la veneración.

El cardenal Nicolás Rodríguez

El Cardenal Nicolás Rodríguez presidirá esta ceremonia de traslación y la puesta en marcha del proceso de venerabilidad. La familia y los amigos del padre Émilien serán invitados a la fiesta. Yo estaré ahí con amigos de la región a comienzos de junio. Ya los dominicanos lo han proclamado santo en su fe popular. Les invito a rezar con el padre Émilien por nuestra iglesia canadiense. El padre Émilien está también presente por su oración como lo estaba en vida. Este Hombre de Dios permanece Vivo eternamente. Un ex-parroquiano.

Texto de Yves Rancourt, presbítero