Intercesión de María.

Gabrielle, amigo del padre Émilien Tardif

Santa Virgen María

Santa Virgen María, tu Madre, la Virgen de los Dolores, la que estaba presente, de pie, junto a la Cruz, la que fue la primera en contemplar tus santas llagas y que nos diste por madre. Nos revelaste que has tomado sobre Ti todos nuestros dolores y que por tus santas llagas hemos sido curados.

Hoy, Señor, te presentamos en la fe a todos los enfermos que nos han pedido una oración, y te pedimos que alivies su enfermedad y les devuelvas la Salud. Te pedimos, para la gloria del Padre del cielo, que cures a los enfermos que van a leer este libro. Haz que crezcan en la fe, en la esperanza y que reciban la salud para la gloria de tu Nombre. Para que tu reino continúe extendiéndose cada vez más en los corazones, a través de los signos y prodigios de tu amor. Te pedimos todo esto, Jesús, porque eres Jesús. Eres el Buen Pastor y todos somos pequeñas ovejas de tu rebaño. Estamos seguros de tu amor; incluso antes de conocer el resultado de nuestra oración, en la fe te decimos: Gracias, Jesús, por todo lo que vas a hacer en cada uno de ellos. Gracias por los enfermos que estás sanando ahora mismo.

A quienes estás visitando por tu misericordia. Gracias, Jesús, por todo lo que vas a hacer a través de este libro. Lo depositamos en tus manos desde hoy y te pedimos que lo sumerjas en tus santas llagas. Cúbrelo con tu sangre divina, y que a través de este mensaje tu corazón de Buen Pastor hable a los corazones de tantos enfermos que van a leerlo. ¡Gloria y alabanza a ti, Señor!

Texto tomado del libro: Jesucristo me hizo testigo. Páginas 84-87. Padre Émilien Tardif y José H. Prado Flores. Éditions inter Enr. 1984