Orientaciones para el ministerio (II)
El ministerio abarca a toda la persona.
Las heridas que afectan a la persona humana afectan con mayor frecuencia a varias zonas del ser al mismo tiempo: cuerpo, alma, memoria, sensibilidad, voluntad, afectividad. El ministerio de liberación debe tender a actuar al mismo tiempo sobre las múltiples zonas heridas de la persona. Como el Señor distribuye generalmente los distintos carismas entre varias personas, el ministerio de liberación debe ejercerse en equipo, para reunir la diversidad de los carismas y responder así más adecuadamente a las necesidades de las personas. Se velará también para que en cada equipo haya personas informadas de los recientes descubrimientos de las ciencias humanas, sobre todo de la psiquiatría.
Vínculo con la evangelización.
El ministerio de liberación, al ser un acontecimiento que manifiesta la salvación en Jesucristo, debe ejercerse en un contexto que favorezca la educación de la fe y la evangelización. Sin este contexto, el ministerio corre el gran riesgo de desarrollar una mentalidad mágica, que fija la atención en tal persona, tal oración o tal gesto, en detrimento de Jesús que salva. Este contexto de fe hará comprender finalmente a quienes recurren al ministerio que su proceder es de un orden del todo distinto de los procedimientos, buenos en sí mismos, que han podido seguir junto a un médico o a otro terapeuta.
Extracto del ministerio de liberación y de sanación. Servicio de la Renovación Carismática, 1981, P.Q., pp. 17 y 18