Peregrinación tras los pasos del padre Émilien 2000

El padre Bertrand, amigo del padre Émilien Tardif

Santiago

El martes 25 de enero, con el hermano Raphaël Ménard, m.s.c., me dirigí al cementerio municipal de Santiago y recé cerca del panteón que pertenece a los Misioneros del Sagrado Corazón. El cuerpo del padre Émilien reposa allí con misioneros de su comunidad. Otros dos naturales de Beauce reposan en este lugar: el padre Cyprien Fortin, nativo de Beauceville, uno de los fundadores de la misión de los M.S.C. en la República, fallecido el 1 de febrero de 1987, y el padre Alfred Lambert, nativo de St-Joseph, fallecido el 12 de agosto de 1991. Cerca de la tumba del padre Émilien, noté que la gente lleva velas, flores y plantas. Él sigue muy presente en el corazón de la población.

Después, visité la casa de evangelización de la comunidad de los Servidores de Cristo Vivo de Santiago, una aglomeración de edificios y de una capilla muy bonita, que puede servir para recibir a personas en retiro o a peregrinos. Me dirigí a dormir al Centro vocacional, m.s.c., también en Santiago, donde dos jóvenes sacerdotes de la comunidad hacen la animación; allí, veinte jóvenes frecuentan este Centro vocacional, prosiguiendo a la vez sus estudios en el seminario menor diocesano.

Este centro es un sitio tranquilo y muy agradable, donde las postulantes de las hermanas del Perpetuo Socorro y las hermanas misioneras del Sagrado Corazón van a misa. El hermano Bruno Joyal está allí desde hace muchos años, y conoció bien al padre Émilien Tardif, pues trabajó en la misión San José de Las Matas, y particularmente en el Seminario de San José, que cerró durante el superiorazgo del padre Émilien para mudarse a Santiago y convertirse en el Centro vocacional de los M.S.C. que conocemos ahora.

Miércoles 26 de enero.

San José de Las Matas

El hermano Raphaël y yo nos dirigimos a la Parroquia de San José de Las Matas, en las montañas, cuyo párroco es el padre Bertrand Lessard, natural de Beauce y amigo del padre Émilien. Visité el antiguo Seminario Misionero donde el padre Émilien fue profesor al comienzo de su ministerio en la República; estos edificios sirven ahora para la escuela de artes y oficios. Sin embargo, no encontramos las infraestructuras que sirvieron de imprenta para la publicación de la revista «Amigo del Hogar», fundada por el padre Émilien.

El padre Bertrand Lessard, con dos jóvenes vicarios y el hermano Raphaël, el que me acompañaba, se ocupan de la parroquia de San José de Las Matas y de varias comunidades rurales que abarcan una población de 80 000 habitantes; la ciudad de San José de Las Matas tiene una población de 7000 habitantes. Germain, uno de los vicarios, se ocupa de una nueva parroquia en construcción, Nuestra Señora de Mercedes.

Jueves 27 de enero.

Visité las infraestructuras de la parroquia y algunas comunidades rurales, y con el padre Bertrand Lessard fui a concelebrar a una comunidad rural lejana en las montañas. Lo que me sorprendió en este lugar muy modesto es que, a pesar de la lluvia y del barro, varias personas estaban en misa, y que había en esa pequeña capilla, en lugar destacado, un calendario con la foto del padre Émilien Tardif; es una constatación de que el padre Émilien está omnipresente en la República Dominicana. Además, un centro de evangelización que pertenece ahora a la parroquia de San José de Las Matas llevará el nombre de Centro Padre Emiliano Tardif. En el futuro, una corporación misionera de la Beauce va seguramente a alentar este proyecto.

Santo Domingo

Viernes 28 de enero.

Regreso con un transporte local a las 5 de la mañana a Santo Domingo, a la casa de Los Prados, punto de partida. Aprovecho el día para ir a la playa de Boca Chica con el padre Eddy Cormier, un sacerdote diocesano de Nuevo Brunswick, que estuvo asociado a la misión de los Misioneros del Sagrado Corazón en el pasado, y que estaba allí en período de descanso. Siempre es agradable estar cerca del mar, y sobre todo cerca del mar de las Antillas.

Durante esta peregrinación, me alojé en Santo Domingo el domingo 23 de enero, el lunes 24 de enero, parte de la jornada del martes 25 de enero y el sábado 29 de enero. Durante esta estadía en la capital, visité y celebré en los lugares donde el padre Émilien vivió. Mientras fue superior o provincial de su comunidad en la República, con otros miembros, abrió y acondicionó diferentes casas para la misión; la casa de Los Prados, donde residí y aproveché la capilla para rezar, es una de esas casas.

Esta es la base de todos los que vienen del país a la Capital y del extranjero.

Hoy el superior de esta casa es el padre Joan Rodríguez, m.s.c., y en Los Prados hay también la imprenta «Amigo del Hogar», que es una empresa comercial. Allí encontré al hermano Georges, que trabajó muchos años en la imprenta y como hombre de mantenimiento en la casa de Los Prados; conoció muy bien al padre Émilien. Visité la iglesia moderna de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Los Prados; el padre Émilien Tardif ejerció su ministerio en esta parroquia, y estuve con el párroco, Athuro, visitando en un barrio más pobre una modesta iglesia donde el obispo acababa de erigir una nueva parroquia el 26 de enero.

Domingo 23 de enero.

Casa de la Anunciación de los Servidores de Cristo Vivo

Concelebré en una capilla al aire libre en Los Prados, en compañía del padre Raymond-Marie Audet, el que me recibió; allí está prevista la construcción de una nueva iglesia. El padre me presentó como proveniente del mismo pueblo que el padre Émilien; la gente me acogió calurosamente con aplausos; eso demuestra bien que se acuerdan de él. El domingo a las 18 horas, con el padre Raymond-Marie, concelebré en la «Casa de la Anunciación» de los Servidores de Cristo Vivo, donde el padre Émilien residía estos últimos años. Hubo multitud en esa misa, y la acogida fue calurosa; ¡cuánto hubiera querido poder hablar español para escuchar a algunos entre ellos contarme lo que el Señor hizo por ellos, y oír hablar del ministerio que el padre Émilien hizo en esa hermosa casa, donde hay adoración de la mañana a la noche!

Lunes 24 de enero.

El lunes, volví a la casa de la Anunciación por parte de la jornada, incluso tomamos una siesta. La habitación del padre Émilien está cerrada para un inventario y un «listing» (listado) que pueda servir más tarde para un trámite de venerabilidad y la eventual apertura de un museo religioso. En esta casa, cené, recé y compartí según fue posible con los residentes. En esta casa como en otras partes, fui muy bien recibido; constaté la gran estima y el respeto de la gente y de los miembros de la comunidad hacia el padre Émilien. Los animadores aprovecharon la ocasión para presentarnos un video realizado un mes antes de su muerte. Terminamos la jornada visitando una residencia de la comunidad M.S.C. para universitarios provenientes de las montañas.

Casa de evangelización Juan Pablo II

Uno de los miembros de la comunidad, un laico, agente de seguros, nos llevó a ver un centro de evangelización, patrocinado por el padre Émilien, que quiere ser un centro internacional, capaz de albergar a varios cientos de retirantes a la vez. ¡Es inmenso! La construcción no estará terminada antes de un año y más. El edificio que servirá para la enseñanza llevará el nombre del padre Émilien Tardif. Que yo sepa, además de este gran centro de evangelización en Santo Domingo, están también el de Nagua, el de Santiago y el de San José de Las Matas...

La obra del Señor suscitada y realizada por el padre Émilien es un don precioso para su comunidad, para la Iglesia dominicana y para el país. Sería interesante ir en peregrinación al este del país, del lado de Nagua, de Pimentel, de Sánchez y de La Romana, para recoger de viva voz los testimonios de personas que se beneficiaron del ministerio del padre Émilien a su regreso a la República Dominicana en 1974.

Esta peregrinación no es como las otras; ser peregrino siguiendo al padre Émilien es una gracia misionera, y contrariamente al título de un artículo publicado en un periódico local de Beauce el 12 de junio de 1999, después de su muerte, que cito: «El padre Tardif ya no sanará a nadie», yo creo firmemente lo contrario: que el Señor continuará haciendo el bien en la tierra por su presencia en el cielo. «No muero, entro en la vida». (Santa Teresa del Niño Jesús)

¡Buen padre Émilien Tardif, rece con nosotros!