Obstáculo para la gracia de curación
Discernimiento
Uno de los peligros del ministerio de curación es poner la confianza en tal o cual persona, que tendría, al parecer, un poder particular de curación. Esto es al fin y al cabo un grave error, pues solo Jesús es la salud de los enfermos.
No hay que fijar jamás los ojos en la persona que tiene el don de curación. Es Jesús quien tiene todo el poder; los hombres no son sino canales de su gracia. Incluso cuando la medicina nos obtiene una curación, Dios está ahí, actuando a través de la ciencia.
Extracto del N.º 4, El carisma de curación, Pequeños Tratados espirituales, Pneumathèque, pp. 15 y 16
y que se conservan. >>
P. Lucien Roy s.j., La Virgen María en la experiencia ignaciana, en Los Cuadernos de espiritualidad ignaciana, N.º 29, enero-marzo-1984, p. 39