¡La alabanza que cura! Las curaciones divinas.
Monseñor René Laurentin.
Por último, lo que es cierto del hablar en lenguas también lo es de la curación por la imposición de manos. Es interesante constatar que la gran mayoría de los casos de curación a los que se refieren los pentecostales tienen lugar en público, durante grandes reuniones en las que juegan sin duda alguna fenómenos de psicología de masas, una forma de intoxicación religiosa, el estado segundo engendrado por cierto ambiente. Se sabe que muchas enfermedades son psicosomáticas, y que una neurosis puede presentar síntomas fisiológicos.
También se sabe que muchos de los que frecuentan ese tipo de reuniones son personas que padecen cierto desequilibrio psíquico, angustiados que se sienten muy mal en su propia piel. Solo esperan una cosa: ser liberados de su mal, sin saber que el perdón, la salvación y la paz que se encuentran en Cristo vienen antes que eso; que Dios puede sanar atendiendo simples oraciones pronunciadas en el secreto de la habitación, sin una imposición de manos espectacular, como también puede decidir no sanar a su hijo, cuando estima que ello le es saludable o que contribuye a la gloria de su nombre.
Son tantos los datos bíblicos que desconocen los pentecostales, en favor de una piedad que deja pensativo y suscita muchos interrogantes. Utilización de técnicas diversas Preparaciones J. Stolz ha realizado un estudio interesante a partir de la observación de lo que ocurre en un taller de curación. Las técnicas de preparación son verdaderas técnicas de relajación: posición del cuerpo, canalización de los pensamientos, relajación, es decir, una preparación corporal, mental y espiritual. Hipnosis El estado hipnótico es un estado modificado de conciencia, intermedio entre la vigilia y el sueño.
Es un estado psíquico particular susceptible de ser provocado y que aumenta en diversos grados la sugestionabilidad. Por la palabra, el practicante en hipnosis induce en el paciente un estado de conciencia particular caracterizado por una indiferencia al exterior y una hipersugestionabilidad. Este estado de conciencia «hipnótico» puede ser utilizado para amplificar los recursos internos del paciente de lucha contra la ansiedad y el dolor y hacer desaparecer síntomas. El proceso hipnótico permite pasar del estado de vigilia al estado hipnótico.
«La hipnosis se define como un proceso relacional acompañado de una sucesión de fenómenos fisiológicos tales como una modificación del tono muscular, una reducción de las percepciones sensoriales (disociación), una focalización de la atención con el fin de poner en relación a un individuo con la totalidad de su existencia y de obtener de ello cambios fisiológicos, cambios de comportamientos y de pensamientos», definición retenida por la AFEHM (Sichere 2007).
Se recurre a la hipnosis para diversos trastornos: depresión, trastornos de ansiedad, afirmación de sí mismo/autoestima, duelos bloqueados, complicados o traumáticos; migrañas, dolor crónico, eccema crónico, trastornos digestivos, síndrome de fatiga crónica, gestión del estrés personal y profesional, dificultades relacionales, ansiedad, insomnios, fobias, angustias, obsesiones, trastornos depresivos y afines, acosos, sobrecarga profesional, burn-out, hipertensión arterial, trastornos digestivos, problemas dermatológicos, reumatismos, cefaleas, asma, alergias, rinitis, sinusitis, acúfenos, hiperacusia, pérdida del gusto y del olfato, úlceras, colitis, gastritis crónicas, psoriasis, urticaria, eccema, verrugas plantares, mejora de la cicatrización de las quemaduras.
Varias técnicas son utilizadas. Dos interesan a nuestra reflexión: las sugerencias, la levitación. Las sugerencias, que pueden ser abiertas o cerradas; las sugerencias cerradas son consignas que el paciente debe seguir. La levitación: un movimiento de un miembro es inducido por sugerencias verbales hasta que ese miembro se inmoviliza en equilibrio. Así, un sujeto puede levantar su brazo teniendo la sensación de que este está dotado de una vida autónoma, disociado del resto de su cuerpo y no controlado por su conciencia.
Tres condiciones fundamentales siguen siendo necesarias: la motivación del paciente, la cooperación del paciente y la confianza del paciente en el terapeuta. En este marco, el concepto de utilización terapéutica de la hipnosis se basa en la obtención voluntaria por el terapeuta de un estado modificado de la conciencia propicio a la sugerencia y a la modificación de las percepciones.
Sin embargo, la hipnosis ha podido ser acusada de crear falsos recuerdos, en particular de trauma o de abusos sexuales sufridos en la infancia: la cuestión del riesgo de manipulación plantea un problema ético e incluso jurídico (señalándose algunos casos de denuncias). Como dice el Dr. JM Benhaiem: «La hipnosis puede realizarse en varias etapas, haciendo pasar del dominio al no-dominio: una fase llamada de confusión o de disociación que es una transición que puede abrir a un estado de modificación perceptiva.
La primera etapa tiene como objetivo analgésico o sedativo; la segunda etapa tiene un objetivo psicoterapéutico. La primera etapa de la hipnosis es una fase de confusión. Esta «ausencia», en un contexto benévolo, posee características fisiológicas: analgesia, disminución de la ansiedad. La segunda etapa de la hipnosis abre a una indeterminación, un aumento del sentido crítico, una toma en consideración de todo el entorno.
El estado hipnótico, en esta fase, no es pues un sueño ni una ausencia ni una indiferencia, sino bien una hiper-presencia capaz de resolver los bloqueos tales como miedos, dolores crónicos, adicciones, etc.» Música La música permite poner el cuerpo y el espíritu en estado de receptividad. Mediumnidad Lo que ocurre en los grupos que curan es también cercano a la mediumnidad de curación: «Por imposición de manos o a distancia, la curación es transmitida a la persona. No necesariamente para curar un problema físico, sino también a nivel emocional.
La persona necesita tomar conciencia de que es la actora de su vida y debe así tomarse en mano para avanzar, salir de una situación, recuperar el gusto, OSAR.....»
El carisma no es permanente
El P. Paul-Marie de Mauroy se interrogó sobre la diferencia entre carisma de curación y mediumnidad: «Hay que decir, pues, que la mediumnidad es un hábito, mientras que el carisma no es permanente. El que afirma que tiene el carisma de curación y que puede utilizarlo cuando quiere es un médium y no un carismático. Igualmente para el que pretende tener el carisma de ciencia, de conocimiento, de discernimiento de los espíritus, etc. ¿Es eso carisma, o videncia, o incluso espiritismo?
Me parece que hay hoy en día mucha confusión en cierto tipo de Renovación Carismática.» ¿Cómo entonces se puede discernir que una persona tiene un verdadero carisma de curación, basándose en el hecho de que sus palabras de conocimiento se realizan a menudo? Y programar encuentros de curación, como el P. Tardif, o veladas de oración por los enfermos con curaciones aseguradas, remite a la mediumnidad.
La unción del Espíritu, condición sine qua non para tener estos carismas y ministerios de curación, puede hacer bascular la vida de alguien, como se ve para el P. Tardif, el P. Avalle. Lo mismo, por lo demás, se ha producido para otro gran líder de la Renovación: el P. Cantalamessa, y también para el P. Manjackal. Todo ocurre como si, por la imposición de manos, se desvelaran y se pusieran en obra recursos mediumnísticos: se vuelven abiertos a mensajes del más allá; la palabra de conocimiento es una de sus formas.
La entrevista del P. Avalle (ver Anexo) de 2015 es particularmente significativa. Estamos obligados a constatar que el Espíritu Santo reproduce siempre el mismo esquema. Se puede, por otra parte, asombrarse también de la semejanza entre el cambio de personalidad que ha resultado y los lavados de cerebro con reprogramación... La experiencia de grupo «Para el médico y sociólogo Gustave Le Bon, la fusión sería el riesgo mayor al que se expone el estado grupal: la unidad del grupo se debería entonces a una identidad de las emociones que aboliría las diferencias individuales.
Un fenómeno de ilusión conduciría a este estado fusional del grupo. La ilusión grupal se expresaría a través de proposiciones del tipo: «Estamos bien juntos, constituimos un buen grupo, tenemos un buen jefe». Para Didier Anzieu, psicoanalista, esta ilusión tiene por función reemplazar la identidad del individuo por una identidad de grupo, de modo que los individuos se afirman todos idénticos.
Así, numerosos investigadores constatan que la influencia en los grupos es permanente: modifica los pensamientos y los comportamientos, socava las certezas, crea las ideas y estabiliza nuevas normas. Por último, fábrica de ilusiones y de euforia, portadora de excitaciones y que conlleva estados regresivos, la situación de grupo puede resultar peligrosa en ciertos casos, ya que las defensas están debilitadas y los deseos reforzados en los miembros.
Según Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, la situación de grupo conlleva una regresión de la actividad psíquica, es decir, un descenso de la actividad intelectual, una falta de independencia y de iniciativa. Asimismo, según G. Le Bon, todo individuo incorporado a un grupo sufriría modificaciones psíquicas que son en todo punto análogas a las que sufre un sujeto en la hipnosis. Por último, como subraya Jacqueline Falguière, psicoanalista, el grupo puede aparecer, en ciertas condiciones, como una «fuente de alienación temible» gracias a su poder de seducción y de sugerencia.
Así, se comprende por qué los grupos sectarios explotan, a su manera, la experiencia de grupo.» Curaciones por la fe Un análisis de la curación por la fe permite percibir el vínculo que puede haber entre una puesta en escena particular y la curación: «La curación por la fe participa de un pensamiento mágico que compromete a un curador y a un paciente que (a) creen ambos en el poder de curación de los espíritus o de otros misteriosos procesos; (b) consciente o inconscientemente, el curador sugiere al paciente la creencia de que él o ella ha curado la afección del paciente por la oración, por gestos de la mano (para descargar, desprender, restablecer, etc., alguna “energía” inmaterial), o por algún otro ritual o producto insólito; y (c) el paciente confirma la curación mostrando que ha logrado, caminando sin aparato durante un breve momento, respirando libremente, declarando sentir un alivio de su dolor, o agradeciendo simplemente al curador por esta “curación milagrosa”. Además, la curación por la fe puede ocurrir a distancia.
El curador no necesita signos
El paciente y el curador no necesitan encontrarse, ya que los procesos que se producen se supone que superan los límites del espacio y del tiempo. El curador no necesita signos objetivos (tales como exámenes médicos) de la enfermedad o de la curación. Sin embargo, si existen y apoyan la causa, tanto mejor. Por ejemplo, exámenes escanográficos o radiografías que muestren una reducción de la masa tumoral son bienvenidos, aunque la imagen de “masa sombría” del primer examen escanográfico «se debía simplemente a una mala realización del examen» (Randi 1989: 291-292).
La calma y la actitud segura del curador alivian la tensión nerviosa. Tener fe en el método de curación alivia la tensión nerviosa. Rezar en grupo alivia la tensión nerviosa. Aliviar la tensión nerviosa es la mayor parte del trabajo en muchas enfermedades. Dado que la mayoría de las personas sanan de la mayoría de las enfermedades, la visita al curador fortifica la fe del paciente en el curador y en su método de curación.» Efecto curativo de la oración En un sitio de salud, se puede leer sobre los efectos observables de la oración: «Según el Dr. Larry Dossey, uno de los investigadores más reputados del campo, las conclusiones de las investigaciones no dejan lugar a dudas: la religión y la espiritualidad son excelentes tanto para la salud en general como para problemas particulares, como los trastornos cardíacos, la hipertensión, el cáncer, los problemas digestivos, etc.» Un médico ha curado a una persona de un cáncer diciéndole que rezara mucho: la curación fue progresiva; ¿hay que atribuirla a una falta de fe?
Las enfermedades curadas Se constatan semejanzas entre las enfermedades curadas por todas estas técnicas y las que son curadas en las reuniones de curaciones carismáticas. Se hacen promesas de curación —enseñanza, palabra de conocimiento—.
El reposo en el Espíritu que se manifiesta durante estas reuniones corresponde a la primera etapa de la hipnosis. Se observan también fenómenos físicos cercanos a la hipnosis o a la mediumnidad de curación. Un estudio profundizado por un médico sería probablemente esclarecedor. Para aumentar la credibilidad, no se hace un enfoque científico de las curaciones: solo se retienen los casos positivos; no se dice nada de los otros. Generalidades Todos estos elementos son utilizados de forma positiva, repetitiva, absoluta e inmediata, bajo la dirección del organizador de la celebración.
Los efectos experimentados por los participantes son los mismos que los que producen estas técnicas: calores, luces, emociones muy fuertes, temblor, impresión de que alguien ha tocado ciertas partes del cuerpo... De hecho, los participantes experimentan estados modificados de conciencia y de percepción del cuerpo. Una particularidad aparece en los grupos de oración: estos estados inducidos por diversas técnicas reciben una interpretación espiritual: provienen del Espíritu Santo y son las acciones de curación que el conductor ha predicho.
Las palabras de conocimiento y los testimonios de curación contribuyen a convencer a los participantes de la presencia y de la eficacia del Espíritu. En cuanto a los testimonios, son siempre diferidos, lo que permite hacer una selección y no retener más que los que confirman una intervención directa del Espíritu Santo. Si los testimonios tuvieran lugar inmediatamente, el efecto abriría una puerta a la duda, lo que perjudicaría el éxito de las curaciones.
Ante la ley La práctica de la hipnosis con fines terapéuticos por no médicos ya ha sido objeto de condenas por ejercicio ilegal de la medicina (artículo L.4161-1 del código de salud pública). ¿Qué ocurre con el uso de las otras técnicas? Ante la Iglesia: un Espíritu Santo indócil a las normas disciplinarias Según el Emmanuel: «La Iglesia reconoce las oraciones de curación como “loables”, pero fija ciertas normas y límites: la presencia de mediadores, que estas oraciones no tengan lugar durante las misas, que cualquiera no pueda tomar la palabra y “que no se llegue, sobre todo de parte de quienes las dirigen, a formas semejantes a la histeria, a la artificialidad, a la teatralidad o al sensacionalismo.”»
Un carisma de curación
No se trata de mediadores en las normas de la Iglesia, sino de no atribuir a un grupo o a una persona particular un carisma de curación. Hay en efecto normas que respetar: «Art. 10. – El obispo diocesano debe intervenir necesariamente con su autoridad cuando hay abusos en las celebraciones de curación litúrgicas y no litúrgicas, en caso de escándalo evidente para la comunidad de los fieles, o cuando hay graves faltas a las normas litúrgicas y disciplinarias.» Una grave falta es la presencia de carismas reconocidos internamente y que se ejercen de forma pública por un ministerio de curación: todas estas cosas prohibidas por la Congregación para la doctrina de la fe (ver p.
1 la definición de la oración carismática). En efecto, en una asamblea de oración por las curaciones, como lo hemos visto, «sería arbitrario atribuir un “carisma de curación” a cualquier categoría de participantes, por ejemplo a los dirigentes del grupo», ora «para que se pueda hablar de un eventual carisma, es necesario que se imponga como determinante para la eficacia de la oración la intervención de una o de varias personas o de una categoría precisa de personas, por ejemplo los dirigentes del grupo que animan la reunión.» Y precisamente, son personas del grupo las que se dice que están investidas de un carisma de curación a través de las palabras de conocimiento: no intervienen más que aquellos cuyo carisma de conocimiento ha sido autenticado; son seleccionados según su eficacia.
Es pues arbitrario atribuirles un carisma de curación: todos los participantes en la oración para pedir la curación deben estar en pie de igualdad, si se puede decir. Además, estos grupos, siguiendo la ICCRS, hablan de ministerio de curación, lo que no existe en la Iglesia católica. «Art.
9. – Quienes conducen las celebraciones de curación, litúrgicas o no litúrgicas, deben tratar de mantener en la asamblea una atmósfera de devoción serena y deben guardar la prudencia necesaria si se producen curaciones entre los asistentes; podrán recoger con cuidado y simplicidad, al final de la celebración, los eventuales testimonios y someter el hecho a la autoridad eclesiástica competente.» «Si se producen curaciones»: ¡ora, utilizar palabras de conocimiento que ponen en primer plano a las personas del grupo animador no es dejar toda libertad al Espíritu Santo para hacer surgir o no curaciones!
Además, el Espíritu Santo, fuente de los carismas para los católicos, interviene a días y horas fijas: son los miembros del grupo quienes fijan su agenda y él debe estar a la cita: ¡nunca falta, por lo demás! Lo mismo se encuentra en el Agapè, donde el Espíritu Santo habla todas las noches a la misma hora. ¡El Espíritu Santo es manipulado! «Art. 5 - § 1. Las oraciones de curación no litúrgicas deben hacerse según modalidades diferentes de las celebraciones litúrgicas, por ejemplo encuentros de oración o de lectura de la Palabra de Dios.
La vigilancia del Ordinario del lugar sigue siendo requerida según el canon 839, §2.» Todos los obispos en cuya diócesis tienen lugar curaciones (y son numerosos) son responsables espiritual y canónicamente. El Espíritu Santo carismático es pues indócil, porque no tiene en cuenta las normas eclesiales...
La espiritualidad católica
¡Lo nunca visto en la espiritualidad católica! Se constata que responde ante todo a las necesidades psicológicas de nuestros contemporáneos, en un contexto de angustia, de estrés, de miedo. En realidad es la Renovación carismática canadiense la que fija las normas, y no la CDF, ya que da consignas para un ministerio público de curación: «EL MINISTERIO PÚBLICO DE CURACIÓN - el equipo que dirige debe estar constituido por personas de carismas auténticos, que tengan espíritu de sumisión y que oren juntos; - el ministerio público se ejerce en un clima de alabanza, simplemente, sin exaltación que pudiera provocar efectos psicológicos; el acento debe ponerse en la Palabra proclamada: el Señor comienza a menudo a curar, incluso antes de la oración de intercesión; - el equipo velará por que el sentido profundo de este ministerio sea puesto en valor, a fin de que la gente no venga a un espectáculo.
Mantener un clima de fe, de alabanza y de llamada a la conversión. el discernimiento se impone durante las palabras de conocimiento; - el testimonio queda a la libertad de las personas. Ninguna presión... EL ANUNCIO DE CURACIONES EN LAS ASAMBLEAS DE ORACIÓN (Comité de pastoral, Selon Sa Parole, vol. 20, no 6, junio-julio 1994, p. 19) - En una asamblea de oración carismática, es normal que se manifiesten los carismas de todo tipo, gracias a la viva presencia del Espíritu Santo; el fin primero de estas manifestaciones es siempre la conversión del corazón, un apego más firme y más ferviente a Jesucristo.
La vigilancia debe pues ejercerse en relación a este fin; ciertos carismas, como el de curación, atraen más la atención; - la multiplicidad de los mensajes de curación y su verificación plantean interrogantes. Estos mensajes deben más bien servir para guiar y alimentar la oración de intercesión, en lugar de ser objeto de una búsqueda de confirmación a toda costa; conociendo la generosidad de Dios en la difusión de sus dones ya presentes en el corazón humano, la abundancia de los anuncios de curaciones no debería sorprendernos en sí misma.
Pero, en la práctica, se impone un discernimiento: ¿de quién provienen estos mensajes? ¿Se trata de un carisma bien confirmado? ¿Estas curaciones son solicitadas sin demasiado discernimiento por aquel o aquella que ejerce el ministerio? ¿Cuáles son las disposiciones del auditorio en las circunstancias? Etc. El obispo de la diócesis deberá siempre ser advertido de la llegada de una persona que ejerza este ministerio con ocasión de asambleas carismáticas de cierta importancia.
El obispo podría entonces delegar a una persona (por ejemplo: el responsable diocesano) que tenga el cuidado de seguir de cerca el ejercicio de este ministerio y de velar por las verificaciones que se imponen; El problema principal en los mensajes de curación se liga en efecto a su verificación. No se puede pues insistir bastante sobre este aspecto de la situación. «No apaguéis el Espíritu... Pero verificad todo: lo que es bueno, retenedlo» (1 Ts 5,19-20). NOTA IMPORTANTE: Cuando las personas dudan en dar testimonio, es desagradable e indiscreto insistir para que lo den.
4 - EL SEGUIMIENTO DEL MINISTERIO DE CURACIÓN Continuar asistiendo a las personas curadas mediante un acompañamiento espiritual que les permita ser evangelizadas y vivir su conversión por la oración y la práctica regular de los sacramentos, e invitarlas a dar testimonio en su medio; estar atentos a los comienzos de curación. Para que esta sea total, es necesario crecer en la fe y en el amor.
Si las personas rechazan las exigencias de este crecimiento, la curación no llega siempre a su término. a los que no han sido curados hay que recordarles el misterio de amor de Dios, que lo ha dado todo para salvarnos. Jesús responde siempre a nuestras oraciones, pero quizá de manera diferente de lo que esperamos.
CONCLUSIÓN
La misericordia de Dios
Los carismas de curación ordenados a la evangelización muestran la misericordia de Dios para quienes creen en su Palabra. No deben ser buscados ni ejercidos para satisfacer el deseo de lo maravilloso, sino para el bien de la comunidad, al servicio de la vida sacramental y mística, sin que el exceso de prudencia o el respeto humano apaguen nuestra audacia misionera. Publicado en Asamblea de oración». Conclusión Toda esta reflexión hace muy dubitativo en cuanto a la intervención del Espíritu Santo en las curaciones carismáticas.
Se parecen mucho más a la medicina de las civilizaciones antiguas, chamánica, india, u otras, que a milagros tales como la fe católica los comprende. Esto no deja de plantear preguntas: ¿cómo puede haber un reconocimiento tácito de la Iglesia católica para semejantes prácticas? ¿Cuál es su estatuto con respecto a un ejercicio legal de la medicina? Comportan en efecto un gran peligro, cuando se ve en qué medida pueden modificar a una persona.
Anexo Entrevista del P. Avalle Entrevista del Padre Thierry Avalle el 22 de abril de 2012 PUBLICADO EL 10 DE MARZO DE 2015 POR RENÉ LAURENTIN Martes 10 de marzo de 2015 ENTREVISTA POR MONSEÑOR LAURENTIN Oración por los enfermos en la parroquia St Nicolas-des-Champs, itinerario de un sacerdote hacia el carisma de curación. El Padre Thierry Avalle organiza la oración de los enfermos cada jueves por la tarde a las 18h30, donde se producen curaciones a menudo anunciadas. El 22 de abril de 2012, fui a encontrarlo a la Iglesia Saint-Nicolas-des-Champs en París para comprender mejor, y le hice la siguiente entrevista: ———————————————————————————– […]
La mujer que me había dado el libro de Merlin Carothers me llevó a un grupo de oración carismática. Era un jueves, y ese día había ido a misa, ya que, en señal de mi conversión al Señor, había decidido ir una vez por semana, además del domingo. Esta mujer me había hablado de lo que se llama la efusión del Espíritu Santo. No sabía muy bien qué era. Vine pues con ella al grupo; estaba muy cansado por mi trabajo. Una docena de personas rezaban alrededor de una mesa y alababan al Señor.
Había cantos, palabras inteligibles y palabras en lenguas, y no comprendía todo; simplemente escuchaba. Al final de la oración, la señora pidió que rezaran por mí. Acepté, se colocaron a mi alrededor. Estaba sentado en una silla. Comenzaron a rezar poniendo la mano sobre mi hombro, sobre mi cabeza, y me dijeron: «¿Tienes algo que pedir al Señor?» y respondí interiormente: «Señor, deseo ser tu instrumento». Luego recé por dos personas: la joven mujer a la que amaba y un amigo en Zúrich que no quería ir a la Iglesia por razones diversas.
Rezaba para que el Señor lo convirtiera. Una persona, que se encontraba frente a mí, me dijo: «Thierry, el Señor va a hacer de ti su instrumento, te bendice», y otra palabra de conocimiento se dirigió a mí en alemán: «Thierry, der Himmel ist offen» (el cielo está abierto). En ese momento, tenía los ojos cerrados, vi el cielo abrirse por encima de mí, como un techo que se abre, y una luz descender sobre mí, una fuerza venir a mí.
¡Ah! ¡Es verdad que Dios existe!
Es como si me hubieran conectado a 10 000 voltios. Pensé enseguida «¡Ah! ¡Es verdad que Dios existe!» Es la primera cosa que me vino, y luego esta fuerza se fundió sobre mí. Era como una gran corriente, un río que rompía las barreras en mí. Me dijeron después que caí hacia atrás y que me sostuvieron. RL: ¿No era una corriente dolorosa? TA: No, las personas que estaban a mi alrededor me veían hacer muecas, pero yo no sufría. Y por lo demás, la señora que me había llevado pensó: «¿Qué le pasa, es terrible!» Tuvo miedo y salió de la habitación.
Era en la parroquia del Espíritu Santo, no en la Iglesia sino en un local parroquial. No sé cuánto tiempo duró. Las personas me dijeron: diez minutos, un cuarto de hora. Después la fuerza bajó, recuperé conciencia de lo que había alrededor de mí. Un joven estaba frente a mí... RL: ¿Estaba usted en éxtasis, ya no percibía el lugar? TA: Sí, ninguna conciencia del entorno. Este joven puso la mano sobre mi corazón y me dijo: «Thierry, ¡tranquilízate!»; en ese momento, sentí otro corazón junto a mi corazón.
Sentí el corazón de Jesús junto al mío, y mis manos se levantaron y bendije a las personas que estaban a mi alrededor. Dicho de otra manera, Jesús tomó posesión de mí y bendijo a las personas a mi alrededor. En el momento, yo sufría; más tarde realicé el sentido de estos gestos. Luego mis manos se bajaron y se abrieron como la estatua del Sagrado Corazón. Pero es después cuando comprendí. RL: ¿Recibía usted algo de Él pero sin saber todavía muy bien qué? TA: Exactamente, sentía amor. Todo este fenómeno duró 45 minutos. De repente, tuve mucha sed, y dije: «Tengo sed».
Después pensé: «Es la misma palabra de Jesús en la cruz». El Señor me dijo también: «Eres carne de mi carne», y también en un momento dado recibí palabras en alemán para los demás a mi alrededor, de las que ya no me acuerdo. Después mi lengua comenzó a moverse.
¡Era el «hablar en lenguas»! Pero como no creía en ello, cerré mi boca. Se abrió de todos modos y fui obligado a hablar en lenguas. Tal es el primer signo carismático que el Señor me ha dado. El corazón de Jesús se acercó a mi corazón. Era tanto amor que me puse a llorar como una magdalena. No podía hacer nada más. Mis manos se tendieron hacia la persona que estaba frente a mí, la tomé: la apreté contra mí, estaba teledirigido por Cristo. Luego, mis manos se tendieron hacia todas las personas presentes a mi alrededor.
Las apreté contra mí una tras otra, y luego mis manos fueron tiradas hacia atrás. No comprendía por qué; es simplemente porque dos personas que estaban al fondo del local no querían que las abrazara. No era yo, sino Jesús quien quería abrazarlas. Lloraba: ¡Jesús me hacía llorar! Vinieron, tuvieron piedad de mí, las abracé, y luego el fenómeno cesó. Tal fue la primera velada. Dos días después, llamé a mi amigo por quien había rezado. Y le dije: «Ven a ver, tengo algo estupendo que contarte».
Llega: se llama René. Le cuento lo que me ocurrió durante el grupo de oración. Se pone a llorar, porque la víspera había recibido el amor de Jesús en su corazón, él que no quería poner un pie en la Iglesia. Se puso de rodillas en su habitación. No comprendía lo que estaba ocurriendo. Le dije: «¿Ves, recé para que el Señor te convirtiera». Algunos días después, fui a un monasterio de Capuchinas en Friburgo. La señora, que me había llevado al grupo de oración de Zúrich, me condujo allí para dar testimonio en otro grupo de oración al que también iba.
En un momento, una de las hermanas del monasterio me preguntó qué había ocurrido conmigo. Se lo contaba. Me informó de que una persona había llamado al monasterio esa misma mañana para anunciar su voluntad de suicidarse, gimiendo: «Ya no puedo más». Sentí una gran angustia e invité: «¡Hay que rezar enseguida por esta persona!» Nos pusimos a rezar, y apenas habíamos comenzado cuando la fuerza volvió a mí. Dije: «Para la gloria de Dios, esta mujer será curada». No quería decir esta palabra; es Dios quien lo hizo.
Es la primera palabra de curación que he dicho, y la pronuncié a pesar de mí. En aquel tiempo no sabía qué era un carisma (un carisma es un don gratuito del espíritu para edificar la comunidad). Caí al suelo de espaldas, estaba plenamente consciente. La fuerza me pegó al suelo; era la segunda vez que me ocurría, así que estaba menos sorprendido. RL: La primera vez, ya era el reposo en el Espíritu, pero no había caído porque me habían sostenido. ¿Y la segunda vez cayó usted sin hacerse daño? TA: Sí, sin hacerme daño.
No sabía cómo se llama esto, pero cuando la fuerza pasó en mí, estaba pegado de espaldas. Intentaba levantar un brazo, la cabeza; no podía levantar nada, seguía pegado al suelo. Luego dejé que ocurriera. Intenté articular, apenas lograba hablar, y dije: «Rezad, rezad». Llegó un sacerdote, dijo: «Thierry, ¡levántate!» y, en ese momento, la fuerza me dejó y pude levantarme. Y comprendí que este sacerdote tenía también la inspiración del Espíritu Santo. Durante un mes me ocurrieron cierto número de fenómenos. No voy a contarlo todo.
Por ejemplo, me ocurría rezar; estaba de rodillas y hacía una hora que rezaba y no me daba cuenta. Caía en éxtasis. Todos estos fenómenos duraron alrededor de un mes. […]
La imposición de manos
La imposición de manos provoca un calor intenso. «He aquí mi testimonio a raíz de la primera reunión de la AIMG en Saint-Etienne en junio de 2015. ¡Dios me ha curado de mi rodilla, y he aquí los detalles!... Fecha de la curación Junio 2015 1ª reunión AIMG St Etienne ¿Cuál era su estado antes de la oración, qué no iba bien? Dolores continuos en la rodilla izquierda ¿Cuánto tiempo ha sufrido usted de este problema de salud? Desde hace muchos meses, y nunca he hecho una radiografía ni tratamiento anteriormente. Origen de estos dolores desconocido ¿Qué ocurrió durante la oración?
Jean Luc Traschel recibió una palabra de conocimiento: «una persona de la fila de la izquierda, 5ª fila». Yo estaba en ese lugar con un compañero de oraciones. Me levanté por la fe y comencé a hacer movimientos: de pie, en cuclillas, de pie, en cuclillas... sentía que algo estaba ocurriendo. Jean Luc continuó rezando y liberó una palabra de curación precisamente sobre el menisco. Acogí esta nueva curación con fe y mucha alegría. Una gran prueba de amor del Padre para mí. ¿Qué cambio pudo usted ver y cuándo?
Ya no más molestias ni dolores en los días que siguieron. Una flexibilidad ha vuelto a nivel de la rodilla; puedo de nuevo ir hasta el final de los movimientos, hacer caminatas sin sentir ningún dolor ni fatiga.
El Señor fue el iniciador de esta curación; estoy agradecida a los servidores de la AIMG, que son los portadores de todas estas curaciones, incluida la mía. Es una verdadera bendición para mí, pero también para el Cuerpo de Cristo que se reúne alrededor de estos signos y milagros anunciadores de Su retorno y de Su reino sobre la tierra.» Puntos comunes a todos los grupos Unción del Espíritu Santo en sentido ascendente Todos los que hacen curaciones han recibido la efusión del Espíritu en la Renovación.
Transmisión Todos forman parte de un grupo que forma para la curación, más o menos explícitamente; ejercen un ministerio público reconocido en su medio. Puesta en condiciones Se encuentran siempre las mismas puestas en condiciones: cantos de alabanza, enseñanzas, atmósfera cálida de grupo, palabras de conocimiento; todo eso empuja a abrirse a lo que va a producirse. Se produce lo que la gente espera: el Espíritu Santo no hace prueba de ninguna originalidad. Testimonios dados: son todos positivos; nadie da testimonio de daños familiares o personales ocasionados por estas sesiones.
Lo emocional prevalece sobre lo reflexivo. Acercamientos con diversas corrientes Pentecostismo Las oraciones son cercanas al pentecostismo americano: «David viene aquí para la “oración de curación”. Estas reuniones, inspiradas en el pentecostismo, una corriente muy emocional del protestantismo americano, se han desarrollado en Francia a partir de los años 1960, a través de comunidades carismáticas como el Emmanuel.» Mientras que se anuncian oficialmente «oraciones por los enfermos y las personas que sufren», en realidad son oraciones de curación, según las palabras tanto de los animadores como de los participantes.
Ministerios de Curación
A veces hay un toque de la parte enferma por un miembro del grupo. AIMG: Asociación Internacional de Ministerios de Curación La AIMG es una asociación internacional que reúne a personas llamadas a ejercer un ministerio en el ámbito de la curación. Se encuentra allí la Fraternidad Pentecostés (los grupos de oración carismáticos católicos), junto a Loire en gloire, Alléluia France, París todo es posible (Carlos Payan, que es responsable en Francia de la AIMG), Debout resplendis, Comunidad del Rocher, Embrase nos cœurs, Top chrétien, asamblea del réveil de Toulon, Objectif France.
Su fin es restaurar y organizar el ministerio de curación ligado a un derramamiento del Espíritu Santo en el mundo. Implantada «en los cinco continentes», la AIMG tiene por fin, según su presidente para Europa, Jean-Luc Trachsel (Iglesia evangélica suiza), «ayudar a las Iglesias cristianas a redescubrir el ministerio del carisma de curación». Los católicos que adhieren a la AIMG comparten pues este fin: es pues el caso de la fraternidad Pentecostés... 1. La AIMG ha abierto espacios de curación llevados por cristianos que tienen una formación: «En el Espacio Curación, será usted bien acogido por personas formadas.
Estas últimas deben, en particular: Tener en el corazón un peso por las personas que no conocen a Cristo y por los enfermos. Comprender la unción del Espíritu Santo que hace la Palabra poderosa. Tener hambre de todo lo que Dios es y de todo lo que tiene. Trabajar en la unidad de la fe; la unidad permite al Espíritu Santo obrar libremente. Recibir la enseñanza sobre el medio de hacer el bien a los enfermos. Estar bautizado en el Espíritu Santo.» 2. La AIMG organiza también veladas Milagros y curaciones: «Las veladas Milagros y Curaciones en Lyon ¿Qué son las cámaras de curación?
Las cámaras de curación son un lugar de acogida acondicionado en varias habitaciones donde cada enfermo es atendido individualmente por un equipo de dos o tres personas. Es una visión ligada a este texto de la Palabra de Jesús: “He aquí los milagros que acompañarán a los que hayan creído... Im pondrán las manos a los enfermos y los enfermos serán curados” (Mc 16,17-18). ¿Quién reza? Los compañeros de las cámaras de curación vienen de diferentes iglesias cristianas.
Son cristianos que han recibido previamente una formación y que tienen a corazón dar tiempo para rezar por todos los enfermos que lo deseen. Los encuentros son organizados y animados por equipos mixtos desde un punto de vista confesional (católico y evangélico), y cada encuentro es animado por un interviniente diferente, sea católico, sea evangélico; todos estos encuentros están colocados bajo el signo de la unidad de los cristianos en el respeto de cada iglesia.
Esperamos gustar el amor de Dios en el seno de la alabanza y de su palabra, y ver milagros y curaciones como signos de la proximidad de su reino, lo que se confirma por los testimonios; en efecto, un lugar muy particular está hecho para la oración de curación al final de los encuentros, después de tiempos de alabanza, de compasión y de exhortación a partir de la palabra de Dios.
Estamos felices de escuchar, durante estas veladas y estos encuentros, todos los testimonios de curaciones y de bendiciones enviadas por el Señor; y, cuanto más avanzamos en este tipo de encuentros, más constatamos que Dios cuida de cada uno en toda la globalidad de su ser; que toda la gloria le sea rendida. Participen activamente en esta misión de evangelización invitando y llevando a esta velada a personas que no conocen o conocen poco a Jesucristo, para que puedan encontrarlo.» Hay que señalar que se pide una descarga a todo enfermo que pide la oración!
Curaciones obtenidas: dolores articulares, bronquitis crónica, manchas negras delante de los ojos, rodilla curada y espíritu de miedo expulsado, malformación intracraneal, diabetes, hipertensión y tos, ciática, cicatrización, mala visión, tumor cerebral, cáncer, enfermedad de piel desconocida, etc. Se encuentra allí: enseñanzas, presencia de Dios toca, imposición de manos y unción de aceite.
La imposición de manos y unción de aceite
Y el Santísimo Sacramento hace las veces de presencia de Jesús que cura, mientras que en realidad las palabras de conocimiento resultan del sentir de quien habla y no vienen del Cristo directamente. Testimonios tienen lugar a continuación de la oración: «Numerosos testimonios de curación (y otras gracias recibidas...) siguen a esta oración que acoge a todo público: creyentes o no, curiosos y escépticos... pero sobre todo personas enfermas, sufrientes o sus allegados». Los testimonios no están autorizados antes de varios años.
Es lamentable que no se conozcan los testimonios inmediatos: eso cambiaría el resultado de las curaciones y su fiabilidad. En varios testimonios se dice que la curación se ha acompañado del perdón de los pecados: «En una hora, este cuarentón de cara de niño contará que acaba de ser curado, por el Espíritu Santo, “de sus pecados” primero, pero también de una sordera parcial en el oído derecho.» Otro dice que «los pecados han caído».
Los testimonios puestos en el sitio de la iglesia Saint-Nicolas des Champs no están escritos por los testigos; todos están redactados de forma impersonal, como constancias médicas, quitando los detalles que permitirían conocer el sentir de la persona, cómo ocurrió. Nada se dice sobre la gente decepcionada, o los que salen heridos y destruidos... Todo es visto de color rosa... Otros “carismas” se manifiestan: en un foro, un participante habla de reposo en el Espíritu que, como todo el mundo sabe, se produce por hipnosis, como lo veremos en el resto de este artículo.
Las curaciones Las curaciones son de todo tipo: apnea del sueño, un velo negro sobre los ojos, asma, cuerdas vocales dañadas desde hace varios años, ceguera a causa de dos tumores, dolores de cabeza, estado cardíaco desesperado, pulmón parcialmente quemado por una radioterapia, una úlcera, cojera desde la infancia, deseo de suicidio, un sufrimiento en el dedo gordo del pie, las piernas, un gran sufrimiento en la pierna izquierda, dos cánceres, úlcera, dolores de cabeza, escupitajos de sangre, quemaduras y reflujos gástricos, un cáncer de pulmones, descalcificación en los hombros, curación de un sueño muy penoso y recurrente, etc.
Algunas curaciones se hacen a distancia. Las curaciones se acompañan de estados modificados de conciencia y de sensaciones: calor y luz, suavidad y paz; sentimiento de paz y de plenitud; «Ya no me sentía necesariamente yo mismo»; «Un flash vino del Santísimo Sacramento, cuando pasó cerca de mí. Era más fuerte que el sol que brilla en verano, estaba en llamas». Al final de la oración, mediadores ayudan a los que han sido curados a releer su experiencia. ¿Fe o falta de fe? Cuando ha tenido lugar un comienzo de curación, pero no ha durado, la causa es dada: la falta de fe.
Si se hace el acto de fe total, ¡Dios dará la curación! «Si usted cree haber obtenido una curación para sí mismo o para una persona por la que reza, pida al Señor la gracia de acogerla con fe. Algunas curaciones son instantáneas —incluso para enfermedades muy graves o depresiones profundas—; otras toman cierto tiempo —algunos días, algunas semanas...—. A veces hay casos donde los síntomas desaparecen y luego reaparecen algún tiempo después. Es entonces una llamada a salir de la duda y a hacer un acto de fe simple y profundo.
El Señor confirmará entonces la curación...» Fraternidad Nuestra Señora Madre de la Luz Para responder a la petición de Cristo, Nuestra Señora Madre de la Luz, que se dice Asociación católica sin serlo, propone una vez por mes veladas de oración por los enfermos en la iglesia ND de la Gloriette de Caen. La oración por los enfermos es una oración por la curación y el consuelo de los que sufren en su cuerpo, su alma o su espíritu. El Señor Jesús está allí presente y visita, cura, reconforta, alivia, da alegría y fuerza para soportar la prueba al gusto de su Voluntad!
Con solo que le abramos nuestro corazón, ¡no nos vamos como hemos venido! El desarrollo de la reunión de oración es siempre el mismo y provoca una puesta en condiciones: «Un momento Fuera del tiempo, en la Gracia del lugar. Pero también bien anclado en el Presente, bajo la conducción del Espíritu Santo, y en la gracia de la comunión cálida y fraternal de todos nuestros hermanos y hermanas presentes. Oser pedir.
Es en esta confianza que, durante la intervención de Alberto Maalouf exhortándonos a posar un acto de FE en la Presencia y la Potencia de la acción de DIOS en nuestras vidas...» El clima es creado por la enseñanza dada, pero también por el canto, la música, la alabanza.
Todo eso hace desaparecer la angustia: «Conozco este grupo desde hace 4 años, y durante estos años he participado en casi todas las veladas de oración que animan, porque he encontrado allí una fuerza de oración de alabanza y sobre todo de intercesión por las personas sufrientes y enfermas que no me era necesariamente natural, pero que da fruto!
La música y las palabras de los cantos me ayudaban a entrar en relación con el Señor y transformaban la corriente de angustias que a veces me habitaba en corriente de esperanza y de vida.» «Cuando la velada comenzó, me dejé mecer por los cantos, el testimonio de Alberto y la oración de invocación al Espíritu Santo».
Alberto, médico que todavía no lo es, y uno u otro de su grupo —a veces, pero raramente, una persona de la asistencia—, dan entonces palabras de conocimiento que se unen a técnicas dudosas donde se constatan estados modificados de conciencia, como lo veremos más adelante. El libro Quêtes de santé: entre soins médicaux et guérisons spirituelles de Véronique Altglas, Ilario Rossi & Jörg Stolz, describe algunas de estas técnicas, en particular a partir de la página 73. Los testimonios, que son todos positivos, contribuyen también a crear un clima de confianza.
Todo eso es una preparación de la asamblea para estar abierta a todo lo que se dice y se hace. Enfermedades curadas: infección ósea después de mordedura de víbora, dolores cervicales, apertura del oído derecho, adicción a la televisión, insomnios, dolores cervicales, curación del olfato, sordera, los pulgares, la espalda, curación interior, hombro derecho, pies, hemiplejía izquierda, rodilla, brazo inválido, vista, alcohol, dolor cardíaco, etc. Las curaciones vienen después.
Se producen efectos en el cuerpo: frecuentemente sensación de calor, sensación de una corriente de aire en el cuerpo, el ruido de un grifo destapado en el oído, sensación de frescor en las partes del cuerpo enfermas, sensación de que un nudo se deshace en el corazón, visión de la sombra de dos manos que tocan las rodillas enfermas. Se constatan también efectos psicológicos: «menos cansada física y moralmente, más enérgica, me abro a los demás y soy mucho más
alegre», liberación del deseo suicida, de la adicción al tabaco,
La Renovación carismática
Hay tres corrientes de curación en la Renovación carismática, las tres provenientes de Canadá. La más conocida, porque ha marcado la Renovación en Francia desde sus comienzos, se ha manifestado en las asambleas de alabanza de los grupos de oración o de las comunidades salidas de la Renovación. Otra corriente se ha propagado luego por retiros de curación interior.
Ha encontrado su origen en Trois-Rivière (Comunidad de la Alianza) y en Cacouna (Casa de oración Le Cénacle), y se ha inculturado en Francia en el Agapè de los Beatitudes —que comenzó en Château Saint-Luc y luego fue transferido a Puy-en-Velay—, en las sesiones de restauración interior de los Beatitudes actualmente en Château Saint-Luc, en los retiros Raphaël del Verbe de Vie, en los retiros para niños de la Maison d'abba, y también en el Agapè del Emmanuel en Paray-le-Monial (la casa está ahora cerrada), sin contar las sesiones de curación interior de la Familia Saint-Joseph (P. Verlinde).
La tercera corriente, la última en haber hecho su aparición en Francia, fue puesta a punto por Henry Lemay (Fraternidad Santa Familia de Gatineau): se trata de formarse, a través de toda una serie de sesiones, en la curación cristiana. Es lo que Monseñor Santier ha propuesto a los grupos de oración de la Renovación. Nos concentraremos aquí en la alabanza que cura, habiendo sido ya estudiados por diversos lados los otros dos modos de curación.
Definición de la curación carismática El cardenal Ratzinger escribía, en la Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación: «La cuestión que se plantea es la de las asambleas de oración organizadas expresamente para obtener curaciones milagrosas entre los miembros enfermos, o bien la de las oraciones de curación al final de la comunión eucarística con el mismo fin.» En efecto: «En lo que se refiere a las asambleas de oración que se fijan como objetivo preciso obtener curaciones —objetivo, si no dominante, al menos determinante en su programación—, es oportuno distinguir las que pueden hacer pensar en un “carisma de curación” verdadero o aparente, de las otras que no mantienen ningún vínculo con tal carisma.
Para que se pueda hablar de un eventual carisma, es necesario que se imponga como determinante para la eficacia de la oración,
la intervención de una o de varias personas o de una categoría precisa de personas, por ejemplo los dirigentes del grupo que animan la reunión.» Y luego: «en las asambleas de oración organizadas para pedir a Dios curaciones, sería arbitrario atribuir un “carisma de curación” a cualquier categoría de participantes, por ejemplo a los dirigentes del grupo; no queda más que confiarse a la voluntad soberana del Espíritu Santo, que da a algunos un carisma especial de curación para manifestar la fuerza de la gracia del Resucitado.» Nos proponemos reflexionar sobre las oraciones para pedir la curación practicadas en grupos de la Renovación carismática, donde ciertas personas juegan precisamente un papel particular y animan la reunión, pues esto va en contra del documento de la Congregación para la doctrina de la fe que acabamos de citar.
Habiéndose puesto en marcha varios escenarios, en un primer tiempo trataremos de identificarlos a partir de sus respectivos iniciadores; analizaremos algunas de las prácticas actualmente, y tentaremos una explicación a la luz de las diversas curaciones practicadas según métodos que no tienen reconocimientos legales. Por último confrontaremos estas curaciones con la disciplina en vigor en la Iglesia. Algunos ejemplos de la puesta en obra de las curaciones Un pilar de la curación: Emiliano Tardif
Tardif, curado milagrosamente en 1973 por la oración de carismáticos, se ha consagrado a un ministerio de curación. Dice en una entrevista: «El Papa nos anima mucho. He estado durante seis años en el Vaticano, hasta abril de 96, como representante del ministerio de las Curaciones en lo que se llama el Consejo internacional de la Renovación Carismática (C.I.R.C.).» Está en vías de beatificación. Animaba veladas de evangelización donde se producían numerosas curaciones.
Explicaba en una entrevista el vínculo entre carisma de curación y palabra de conocimiento: «DON ESPIRITUAL ¿Cree usted que sea una gracia de Dios, innata o adquirida a fuerza de meditación y de oración? “El carisma es un don espiritual que el Espíritu Santo nos otorga para edificar la Iglesia. Es un don que he recibido y no adquirido por el esfuerzo, como otros son músicos o escritores... Claro que la oración y la meditación nos ayudan, pero es el Espíritu Santo quien nos lo da.”» «¿Qué siente usted en el momento en que se opera una curación?
¿Es una “fuerza” que le abandona, como el milagro de Jesús y del hemorrágico? “No es una sensación física. Es la “palabra de conocimiento”, como la profecía, y una certeza. Recibo a la persona curada en mi corazón y conozco hasta su edad. Así, he sentido que una mujer de 68 años, detrás de su televisor y que sufría de los ojos, estaba curada. Era verdad y vino a dar testimonio. Eso hace crecer la fe”.» La palabra de conocimiento es la manifestación del carisma de curación para Emiliano Tardif. Una grabación que ha realizado es importante: La alabanza: camino de curación.
Se lee en la presentación: «La potencia de la alabanza es venir a abrir nuestros ojos a la presencia de Dios, que cura y que libera». El P. Tardif ha dejado una estirpe. Carlos Payan, asistente a un encuentro alrededor del P. Tardif en 1983, deseó hacer lo mismo. La Comunidad del Emmanuel es también heredera del P. Tardif. Y además, «Sor Claire Gagné, miembro de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Saint Louis, de origen canadiense, en misión en Haití desde hace muchos años. Es responsable de la Renovación Carismática.
Perpetúa el ministerio de curación del Padre Émilien Tardif, al que ha asistido durante años en sus misiones. El Padre Tardif la ha animado y guiado para su ministerio de curación. Cientos de curaciones han sido atribuidas a su intercesión; por eso se la llama «hermana Milagro». Pero el que cura a través de ella es Jesucristo Nuestro Señor.» El Emmanuel... en los pasos de Emiliano Tardif El Emmanuel ha sido formado para la curación por el P. Tardif: «En 1979, después del Encuentro de Montreal, Pierre Goursat invitó al padre Tardif a la Peregrinación Internacional Carismática de Lourdes.
Después de esta primera visita a Francia, Emiliano será invitado numerosas veces, en particular a Paray-le-Monial, donde reúne hasta 25.000 personas. El padre Tardif amaba trabajar con la Comunidad del Emmanuel, y en general con modestas comunidades evangélicas, a fin de mantener la oración de curación en un ambiente de fe sincera, de paz y de encuentro del amor de Dios.» En Saint-Nicolas des Champs, la comunidad local del Emmanuel, que tiene la parroquia a su cargo, está en la misma línea que el P. Tardif: «Por la alabanza, Dios cura y libera: “Los curaré, los consolaré, los colmaré de consuelo, a él y a sus afligidos, haciendo brotar la alabanza en sus labios” (Is 57, 18).» El P. Avalle (ver anexo) es el principal actor de las oraciones de curación que allí se pratican.
Las oraciones están abiertas a los creyentes y a los no creyentes, como dice la ICCRS: la efusión del Espíritu es para todos. Lo que plantea problema cuando se dice que está ligada al bautismo sacramental.
Pero lo irracional del Espíritu Santo carismático es bien conocido. Una puesta en condiciones «El P. Thierry Avalle, sacerdote del Emmanuel, previene: “No busquen en esta oración de curación cosas extraordinarias.” Un poco más tarde añadirá, sin embargo, con una voz más fuerte: “Jesús puede curarlos esta noche; eso depende de su fe y de la de todos ustedes.
Le pido que hable a través de ustedes.”» Durante la primera media hora, cantos y testimonios; las curaciones son dadas durante la segunda media hora; un clima de serenidad, de paz y de fraternidad, lo que es tan raro en nuestra sociedad hastiada o estresada. Un clima es pues creado por el canto y la música: «Recientemente, hemos asistido a una oración de curación de estilo carismático en la iglesia Saint-Nicolas-des-Champs en París.
Los momentos de alabanza eran animados por buenos cantantes y músicos, todos visiblemente inspirados por un estilo evangélico contemporáneo.» Una puesta en condiciones es hecha por una enseñanza que precede a la oración por los enfermos: se pide estar en una actitud de apertura, receptiva, perseverante: «Las enseñanzas de la oración de los enfermos, que se apoyan siempre en la Palabra de Dios, están concebidas para ayudarle a abrirse a las gracias que Jesús quiere darle y a avanzar en su fe.
Escuchando los testimonios, descubrirá los caminos por los cuales las personas curadas han obtenido una gracia. No se obtiene necesariamente una curación la primera vez que se viene a la oración de los enfermos. Dios nos pide ser perseverantes.» Otro elemento, que era capital para el P. Tardif como lo hemos dicho, se encuentra en el Emmanuel: la utilización de palabras de conocimiento en la oración por los enfermos: «Durante la oración de los enfermos, cuando el Santísimo Sacramento, es decir Jesús mismo, pasa entre la multitud, palabras de conocimiento, que son el fruto de carismas (1ª epístola a los Corintios, capítulo 12), son dadas por personas del grupo de animación.
Los carismas son dones del Espíritu Santo, y el carisma de conocimiento no tiene nada que ver con un don de videncia. Las personas que dan al micrófono palabras de conocimiento tienen un carisma que ha sido confirmado gracias al hecho de que sus palabras son anotadas en un cuaderno y confrontadas con los testimonios de las personas curadas o que han recibido una gracia. Cuando una persona es curada, es siempre Jesús mismo quien cura.» Las palabras de conocimiento son dadas a un grupo particular, en este caso el grupo de animación.
Anuncian una lista de curaciones al micrófono, en nombre de Cristo, y ocupan pues un lugar particular en el desarrollo de la oración por los enfermos. Ellos solos pronuncian las palabras de conocimiento. Este carisma ha sido autenticado por un sacerdote —como pide la Iglesia, dicen—, en función de las curaciones que han seguido a las palabras de conocimiento, es decir, según la eficacia del portavoz. Es pues un carisma reconocido internamente en la comunidad, que juega un papel en una celebración no litúrgica pública.
Monseñor René Laurentin. Entrevista publicada en CHRÉTIENS MAGAZINE n° 262 de septiembre de 2013, página 21.